EL ESTRÉS COMO RIESGO DE ENFERMEDAD

Durante los últimos años nuestra forma de entender las causas de la enferme- dad se ha visto transformada por un poderoso concepto nuevo: estrés.

En la actualidad el estrés parece algo inevitable y omnipresente. Miremos donde miremos, encontramos múltiples fuentes potenciales de estrés dispuestas a robarnos la alegría y perjudicar nuestra salud.

A medida que el mundo se vuelve más y más complejo, también padecemos más estrés. Nuestra evolución espiritual y nuestra capacidad de recuperar un estado de salud normal y equilibrada no han progresado a la misma velocidad que los factores tecnológicos causantes de estrés.

Es importante  reconocer  que somos una unidad, cuerpo, mente y espíritu, y que estos se relacionan entre sí e interactúan constantemente, que esa relación sea armoniosa depende en gran parte de nosotros.

 Dicho esto podemos definir el estrés con una sola palabra, y esta es «desequilibrio», el mismo sucede cuando las demandas tanto psicológicas como sociales exceden nuestra capacidad de respuesta, cosa  que puede paralizarnos afectando nuestro rendimiento y nuestro día a día.

Cuando  nuestra mente reacciona con inquietud, preocupación o miedo nuestro cuerpo segrega hormonas y sustancias químicas relacionadas con el estrés provocando enfermedades físicas y psicológicas crónicas y dañinas, como las dolencias cardíacas, las úlceras, la obesidad, las adicciones, la depresión y la debilitación del sistema inmunológico, entre muchas otras. Por lo tanto, reducir el estrés no sólo mejora nuestra calidad de vida, sino que literalmente puede salvarnos la vida.

Pero de qué forma podemos reducir el estrés? existen dos maneras de aliviar su carga : eliminar los factores estresantes de nuestra vida o reducir los efectos que estos provocan.

Eliminar los factores que nos provocan estrés no siempre es posible, hay situaciones que no pueden modificarse, al menos de momento, pero sí podemos enfocarnos en reducir sus efectos y de esa manera evitar que llegue a enfermarnos. Hay distintos medios a los que podemos recurrir llamados “Recursos de afrontamiento” por ejemplo realizar alguna física o algún deporte, yoga, taichí, salir a caminar en la naturaleza, hablar con amigos, hacer ejercicios respiratorios, meditación, entre tantas otras técnicas que serán útiles para comprender y gestionar las emociones de una manera positiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio